jueves, 23 de enero de 2014

ORIGEN Y EVOLUCION DE LA HUMANIDAD

1.- Introducción
2.- Las principales teorías de la evolución
3.- Mecanismos biológicos de la evolución humana
4.- Los primeros primates


LAS PRINCIPALES HISTORIAS DE LA EVOLUCIÓN

a) Creacionismo: Esta corriente fue defendida en el siglo XVII por J. Ussher, arzobispo de Armagh (Irlanda), teniendo en cuenta las generaciones reflejadas en la Biblia y las de la historia moderna fijó la fecha de creación de la Tierra con una gran precisión en el 23 de octubre del 4004 a C.

El principal biólogo del siglo XVIII, K. von Linné, contribuyó a la ciencia con su sistema de clasificación para todos los seres vivos, describió plantas y animales a partir de la apariencia física y los clasificó agrupándolos según el grado de similitud. Utilizó un sistema para encuadrarnos en la especie Homo Sapiens provocando una gran polémica en ese momento, pues implicaba que el hombre formaba parte de la naturaleza y no eran una creación divina.

J.B. Lamarck fue el primer evolucionista que a finales del siglo XVIII y XIX expuso públicamente sus ideas, pero su teoría sobre los procesos evolutivos era incorrecta ya que creía en la herencia de características adquiridas, es decir, que la evolución ocurría cuando un organismo usa una parte del cuerpo de tal forma que se altera durante su vida y este cambio es heredado por su descendencia.

b) Catastrofismo: Esta teoría fue defendida por Cuvier y sostenía que existieron catástrofes naturales, violentas y súbitas, de tal forma que los animales y plantas que vivían en las zonas donde ocurrieron esos eventos murieron y se instalaron en ella nuevas formas de vida procedentes de otras áreas.

c) Uniformismo: El inglés Ch. Lyell, constató que la teoría catastrofista de Cuvier estaba equivocada y afirmó que la Tierra debía de ser más antigua y que seguía estando sujeta al mismo tipo de fenómenos naturales que en el pasado la habían configurado.
Lyell defendió con abundantes pruebas la teoría de uniformismo, originalmente desarrollada en el siglo XVIII por le geólogo escocés J.Hutton. Éste sostenía que las fuerzas naturales que cambian actualmente la forma de la Tierra estuvieron operando en el pasado de la misma manera.

d) Evolucionismo: Charles Darwin, padre del evolucionismo, no fue en realidad el inventor de la idea ya que esta había sido expuesta incluso antes de su nacimiento. Sin embargo, él llevó a cabo la investigación para demostrar a la comunidad científica que tal evolución existió.

Tras el largo viaje a bordo del Beagel continuó su investigación y en 1859 publico su libro “El Origen de las Especies” que provocó una gran controversia entre los radicales religiosos y las pruebas aportadas por Darwin fueron tomadas como una traición puesto que los religiosos se consideraban creados por Dios. Por las mismas razones fue rechazada la idea de que hubiesen existido hombres prehistóricos, pero las pruebas arqueológicas comenzaron a aparecer, principalmente de mano de J. Boucher de Perther y en 1879 M. Sanz de Sautuola descubrió la cueva de Altamira.

El concepto de Hombre es diferente para los paleoantropólogos y prehistoriadores. Para los paleoantropólogos el punto de partida se situaría hace 70 ma cuando apareció la especie Purgatorius, sin embargo para los prehistoriadores se empieza a habla de Hombre, cuando el llamado Homo Hábilis inventa el útil, es decir, entre 2,4 y 1,8 ma.a Mientras que a los prosimios los encontramos en todos los continentes, teniendo su origen posiblemente en la Pangea, el origen del Hombre es fundamentalmente africano (Valle del Rift), extendiéndose posteriormente al resto de continentes.


MECANISMOS BIOLÓGICOS DE LA EVOLUCIÓN HUMANA

Compartimos una gran similitud genética con los gorilas, chimpancés y orangutanes, pero nos separa la morfología general y las aptitudes culturales.
Los humanos dominan el reino animal, no sólo porque poseen un cerebro relativamente grande y complejo, sino también por la combinación de una serie de características físicas: un esqueleto construido para caminar erguidos, unos ojos capaces de ver de forma tridimensional en color y unas manos capaces de manipular objetos con gran precisión. Además de todo ello, el elemento diferenciador del Hombre es el lenguaje articulado.

  • Los cromosomas

De los 23 cromosomas que tiene el Hombre, 13 son exactamente idénticos a los de un chimpancé. Pero el cromosoma número 2, que en el Hombre es único, en el chimpancé está formado por dos elementos. Esto explica que el Hombre sólo tenga 23 pares frente a los 24 que tiene el chimpancé.

  • La locomoción

La locomoción erguida es una característica fundamental del Hombre ya que no existe ningún otro animal capaz de realizarla. El bipedismo trajo consigo la liberación de las manos, uno de los mecanismos más complejos y avanzados creados por la naturaleza. La mano está íntimamente ligada al cerebro, por lo que es necesario un cerebro evolucionado para conseguir un uso óptimo de las manos.

  • La mandíbula

La postura de la cabeza de los monos, consecuencia de su forma de desplazarse, necesita unos potentes músculos nucales que se insertan en el torus occipital. Así mismo al tener unas mandíbulas de gran tamaño y muy pesadas, precisan de unos músculos masticadores realmente grandes que necesitan un punto de anclaje en la parte superior de la cabeza. Esto se traduce en la existencia de la cresta sagital en todos los primates y en los primeros homínidos.
La existencia de estos poderosos músculos rodeando el cráneo, impiden su desarrollo tanto en el sentido antero-posterior como vertical. La adquisición de la posición erguida, permite que la cabeza esté situada en equilibrio sobre la columna, con lo cual desaparecen los músculos nucales, que quedan reducidos a los esternocleidomastoideos, no impidiendo el desarrollo del cráneo hacia atrás.

  • El cerebro

El tamaño de la caja craneana no siempre debe estar ligado a la capacidad cerebral. El cerebro humano sufrió una adaptación – necesaria para su supervivencia – a los diferentes medios. Desde una capacidad aproximada de 400 cm3, en unos 5 m.a. se ha alcanzado una capacidad que oscila entre los 1.000 y 2.000 cm3.

La gran importancia que tiene la combinación entre el cerebro humano y su cuerpo queda reflejada en el lenguaje. Aunque algunos animales pueden emitir sonidos e incluso repetir frases pero no pueden hablar realmente.




LOS PRIMEROS PRIMATES


  • Entre 40 y 20 m.a.

En torno a los 40 m.a., la historia de los primates se complica; algunos primates continúan el camino como tales, llegando a especies como los Lorisiformes, Tarsiiformes y Lemuriformes. Sin embargo otros evolucionaron y se transformaron en primates evolucionados. En el Eoceno y Oligoceno, aparecen en América los primeros simios evolucionados, es decir, los Platirrinos y en Asia y en África los Catirrinos.

  • Entre 20 y 6 m.a.
Al inicio del Mioceno (hace unos 20 m.a.), los Catirrinos evolucionaron en tres especies de prosimios: los Cercopitécidos, Pliopitécidos y los Driopitécidos, que se desarrollaron principalmente en África hasta que, a mediados del Mioceno (hace 17-15 m.a.), la placa africana (Gondwanaland) entró en contacto con el continente euroasiático produciéndose la expansión de aquellos grupos al resto del mundo, excepto a América del Sur. 

Dentro de la especie Driopitécidos nos encontramos el Dryopithecus, Limnopithecus y el Hispanopithecus. Hace unos 25 m.a. en el Oligoceno Superior, aparecen el Propliopithecus y el Aegyptopithecus.

En el Mioceno Superior aparece en Asia el Gigantopithecus que adquirió unas enormes proporciones unos 3,5 m. Los restos de esta especie fue hallada por casualidad por Königswald, en una botica china, donde eran vendidos como huesos de dragón. G.E. Lewis descubrió en los montes Sivaliks de la India los restos de dos especies, una de gran talla denominada Sivapithecus y otras más pequeña, el Ramapithecus.

Louis y Mary Leakey hallaron en los depósitos miocénicos de la isla Rusinga (Lago Victoria, Kenia) restos de un nuevo espécimen bautizado con el nombre de procónsul. En la actualidad se diferencian tres especies denominadas: Proconsul major, Proconsul africanus y Proconsul nyanzae.


EL PROCESO DE HOMINIZACIÓN (ENTRE 6 - 3,5 ma)

El período que precede a la aparición de los australopitécidos, es decir, a finales del Mioceno e inicios del Plioceno (entre 10 m.a. y 4 m.a.) es todavía muy desconocido. Se dispone sólo de restos muy fragmentarios y aislados, como el molar de Lukeino (Kenia, 1973), con una antigüedad de 6 m.a. o el fragmento de mandíbula de Lothagam (Kenia), localizado al sudoeste del Lago Turkana, datado en 5,6 m.a.

El área de distribución de estos restos hace pensar que la cuna del origen sea esteafricana. La gran falla que constituye el Valle del Rift habría separado los ecosistemas orientales, con ambientes más áridos habitados por homínidos de los ecosistemas occidentales más húmedos y poblados por los antepasados de los chimpancés y gorilas.

La hipótesis climatico-geológica del East Side Story de Coppens, se basa fundamentalmente en la gran falla del Valle del Rift que se empezó a formar tectónicamente hacia unos 17 mal En esta época los prehomínidos estaban repartidos por casi todo el continente africano, pero la elevación de las montañas orientales y el hundimiento de la gran falla provocó una barrera de circulación de los vientos húmedos del oeste, provocando una desecación y aridez del clima de la zona este de la cadena montañosa. En la zona oeste, con una climatología húmeda favoreciendo la pluvisilva, quedaron un grupo que evolucionaron a chimpancés, gorilas y bonobús, con una gran abundancia de comida y todas las consecuencias anatómicas que esto conlleva. Por el contrario, la zona este quedó aislada, con la masa forestal reducida y por lo tanto, una falta de recursos alimenticios que favoreció el proceso evolutivo de los seres que vivían en la zona.

En la actualidad se conocen cuatro tipo de homínidos:

  • Sahelanthropus tchadiense
  • Orrorin tugenensis
  • Ardipithecus ramidus
  • Australopitécidos.

Sahelanthropus tchadiense: Este resto es el más antiguo conocido hasta ahora, se encontró en el año 2001 en el desierto de Djurab, en la República del Tchat. Se fecha entre 7 y 6 ma y se le conoce como Toumaï. No presenta cresta sagital, la cara es alta y poco prognata y el volumen cerebral alcanza 350 cm3, tiene los caninos pequeños y ausencia de espacio retromolar. No se sabe a ciencia cierta si era bípedo o no, porque no se han hallado restos de extremidades. Podría se el antecesor del Ardipithecus. Este hallazgo pone en duda la teoría del East Side Story.





Orrorin tugenensis: Fue encontrado en la zona occidental de Kenia en el año 2001, se conoce como Antepasado del Milenio o Millenium Man. Los restos tratan de varios fragmentos de extremidades, un fragmento de mandíbula y algunas piezas dentarias. Parece ser que pudo medir 1,40 cm y que puede tratarse de una rama que se extinguió sin descendencia.




Ardipithecus ramidus: En el yacimiento de Aramis en Etiopía, se descubrieron un conjunto de 17 restos de homínidos de hace 4,4 ma, que corresponde a esta especie. Estos restos incluyen una mandíbula de niño, fragmentos craneales y varios huesos de los brazos que hace pensar que vivía en la plusilva. Las muelas muestran un esmalte fino, lo que muestra que se alimentaba de frutos, hojas verdes y productos vegetales blandos. No se han encontrado restos de pelvis ni extremidades inferiores por lo que no se sabe si eran bípedos o no.





Los Australopitecos: Entre 3 y 1 m.a. se desarrolló una nueva especie de homínido con una distribución geográfica más amplia que forman la subfamilia de los australopitecinos. No se han encontrado esqueletos completos, sin embargo, se han podido distinguir 9 especies pertenecientes a un único género.

A. anamensis, A. afarensis, A barelghazali, A. africanus, A. aethiopicus, A. boiseis, A. robustus, A. garhi y A. sediba.

Los restos esqueléticos de las 9 especies poseen algunos caracteres comunes: 
el cráneo es alargado y aplanado y la frente huidiza, presenta torus supraorbitario, la cara es prognata, es decir, que el maxilar se proyecta hacia delante y hacia abajo. Carecen de mentón y éste se retrotrae ligeramente. Aunque estos caracteres no difieren de los de los póngidos actuales, otros son similares a los del Hombre moderno: posición horizontal del agujero occipital, arco dentario en forma parabólica y no de U, pelvis ancha e ilión extendido hacia los lados y hacia atrás.


  • Australopithecus anamensis
En 1994 M. Leakey dio a conocer unos restos hallados en los yacimientos de Kanapoi y Allia Bay, a ambos lados del Lago Turkana (Kenia). Se trata de los fósiles de una especie de homínido que ocupó esta zona entre 4,2 m.a. y hace 3,9 m.a. bautizado como Australopithecus anamensis.
Los restos son de un homínido muy primitivo que se distingue del Australopithecus ramidus porque presenta unos molares más anchos y con esmalte más espeso, lo que indica que consumía vegetales más consistentes. Los alimentos vegetales duros o abrasivos, se encuentran en ambientes secos por lo que cabe esperar que el A. anamensis ocupara un hábitat de bosque más aclarado que la selva lluviosa. Estos homínidos eran más grandes que el A. ramidus y el A. Afarensis con un peso aproximado de 46 a 55 kilos y eran totalmente bípedos.





  • Australopithecus afarensis
Entre 4 m.a. y 2,5 m.a. corresponde al A. afarensis. Sus restos fósiles fueron hallados por primera vez por D. Johanson en Etiopía, en la estación de Hadar. Durante los trabajos de excavación se escuchaba continuamente una canción de los Beatles y por ello el esqueleto encontrado se le llamó Lucy
M. Leakey observó en un sedimento producido por la solidificación de las cenizas del volcán Sandiman a 40 Km. al sur de Olduvai, algunas huellas dejadas por primates prehistóricos bípedos, restos que se habían depositado hace unos 3,7-3,6 m.a. En Laetoli también se han hallado algunos restos fósiles de A. afarensis, lo que permite suponer que estos homínidos fueron los que dejaron las huellas.
Esta especie era bípeda, pero ni su cerebro ni sus capacidades irían mucho más allá de lo que se encuentra hoy en día entre los chimpancés.





  • Australopithecus barelghazali
En 1994 se encontró en el Chad un maximizar y una mandíbula de una nueva especie bautizada como Australopithecus bahrelghazali, conocida coloquialmente como Abel y cuya datación parece demostrar la coexistencia de 2 ó 3 especies de Australopithecus en cada zona. Su presencia temprana en el Chad inidca que estos homínidos ocuparon un inmenso territorio que va desde el Cabo de Buena Esperanza hasta el Golfo de Guinea, incluyendo África occidental y central.



  • Australopithecus africanus
El primer resto de esta nueva especie, un cráneo, fue hallado en 1925 por R. Dart en una cueva de Taung, en la provincia del Cabo en África del Sur. El A. Africanus tenía un cráneo mucho más globular, lo que conlleva una mayor capacidad cerebral (entre 500 y 600 cm3) carecía de torus supraorbitario. También se encontraron otros restos en Sudáfrica como los de Swartkrans y Sterkfontein, creca de Johannesburgo o los de Makapnasgat en el Transvaal central. El A. africanus vivió al inicio del Pleistoceno, es decir, hace unos 2,5 m.a.


  • Australopithecus aethiopicus
En 1985 A. Walter encontró en la orilla oeste del Lago Turkana un cráneo (el cráneo negro) mucho más robusto que los conocidos hasta entonces y con una antigüedad de 2,5 m.a. que denominó Australopithecus aethiopicus. Destacaba la cara especialmente maciza, sin ningún paralelo con el resto de Australopitecos.





  • Australopithecus boiseis o Paranthropus boiseis


En 1959 M. Leakey encontró en la garganta de Olduvai una serie de restos de homínidos que se parecían a los A. robustus de Sudáfrica. Después de reconstruir el cráneo se vio que perteneció a una especie más robusta que los especimenes meridionales. Inicialmente se le denominó Zinjanthropus boisei, pero poco después se le identificó como A. boisei.

Actualmente controversias sobre el género donde debe incluirse. Esta especie, que ocupa un espacio cronológico entre 2,3 y 1,2 m.a., posee unas características craneales especializadas para el consumo de vegetales duros que existían en la sabana de su entorno. Es muy posible que con los grandes cambios climáticos que se produjeron hace 1,2 millones de años, provocando una sustitución de la sabana seca por praderas herbáceas más tiernas, hiciera inviable su desarrollo y se extinguieran.

En el yacimiento de Koobi Fora se descubrió dos nuevos cráneos que hizo patente el gran dimorfismo sexual de la especie, siendo mucho más grande el macho que la hembra. Posteriormente, en el mismo nivel de Koobi Fora (Kenia), se encontró un nuevo cráneo atribuido a la especie Homo ergaster. Este hallazgo facilitó importantes datos sobre la coexistencia de distintas especies de homínidos en un mismo ámbito geográfico.


  •  Australopithecus robustus o Paranthropus robustus
El A. robustus debe su nombre al aspecto de sus huesos muy gruesos. Destaca asimismo el volumen craneano (530-600 cm3), la cara alargada y alta, con acentuado prognatismo, las piezas dentarias son muy macizas, el torus supraorbitario es muy acentuado y hay que añadirle otro torus occipital. En la caja craneana de los machos se observa una pronunciada cresta sagital.
El primer lugar en el que se hallaron restos de esta especie fue en la cueva de Kromdraai cerca de Johannesburgo, donde R. Broom descubrió algunos fragmentos del cráneo de una nueva especie que denominó Paranthropus robustus. En la cercana cueva de Swartkrans se encontró un segundo cráneo que inicialmente se atribuyeron a otra especie. Actualmente se agrupa ambos restos en una sola especie el Australopithecus robustus. Estos restos tienen una antigüedad de entre 1,8 y 1,5 m.a.


  •  Australopithecus garhi
Estos restos fueron descubiertos en 1996 en la región del Awash (Etiopía) y se distingue de los otros australopithecus por sus especiales características dentales (megadoncia) y faciales. La capacidad craneal ha sido estimada en 450 cm3. Es posible que este homínido fuera el primer tallador de piedra, ya que cerca de sus restos se han obtenido restos de huesos fracturados para obtener el tuétano, pero la asociación con huesos de animales puede ser casual o bien producto de las actividades de cualquier otro homínido. Taxonómicamente, el A. gahri representa un escalón evolutivo intermedio entre el A. afarensis y el Homo.



  •  Australopithecus sediba
Estos nuevos especímenes fueron hallados en el año 2008 en la cueva de Melapa. Trata de un conjunto de restos compuestos por un varón joven, dos mujeres adultas y un niño pequeño. Los adultos tenían una altura de 1,20 m y pesaban aprox 33 kg, escaso dismorfismo sexual y una capacidad craneana entre 420-450 cm3. El escaso prognatismo, pómulos altos, piezas dentarias pequeñas y ausencia en espacio retromolar, lo sitúan más cerca de los Homos que de los Australopitecos. Tienen una antigüedad de unos 2 ma.






EL GÉNERO HOMO

Existen toda una serie de características que se encuentran en el género Homo: locomoción bípeda, morfología dental, caracteres de la cara y el cráneo, etc., pero la que más destaca es la mayor capacidad craneana.

El género Homo se caracteriza por tener un tamaño de cerebro relativamente grande y, por tanto, con mayores capacidades cognitivas y una mayor inteligencia. Otra de las características es el menor tamaño de la mandíbula y de los dientes, especialmente premolares y molares.

Las primeras especies de Homo aparecen en un corto espacio de tiempo e incluso algunas de ellas son contemporáneas.

Entre 2,5 y 2 m.a., antes de la extinción de los australopitécidos, apareció un nuevo homínido encuadrado en el género Homo y cuyo cráneo tenía la caja craneana más elevada, la frente más convexa y el arco supraorbitario menos pronunciado. La cara era alta y el prognatismo menor, la mandíbula era menos espesa y las piezas dentarias más pequeñas. La capacidad craneana alcanzaba valores de entre 650 y 775 cm3.

Los primeros restos de esta especie fue encontrado por los Leakey en la garganta de Olduvai. Los fósiles más antiguos proceden de la región de Hadar (Etiopía). Los fósiles de Homo con menos de 2 ma de antigüedad son muchos más abundantes. Actualmente se pueden distinguir tres especies: H. Habilis, H. Rudolfensis y el H. Ergaster.


  • Homo Habilis (entre 2,4 y 1,8 ma)
Tiene un cerebro de menor tamaño que el H. Rudolfensis, un aparato masticador menos desarrollado y una forma craneal más similar a los humanos posteriores en el tiempo.
El cráneo del Homo habilis había experimentado un aumento de la capacidad craneana (entre 500 y 750 cm3) respecto al Australopithecus y se asocia con las primeras industrias líticas de tipo Olduvaiyense. Esta especie se habría desarrollado en espacios más abiertos.
En Olduvai aparecieron algunos de esta especie que llamaron Homo habilis. Entre los restos fósiles destaca un cráneo apodado por sus descubridores como Twiggy y un conjunto de restos craneales con su mandíbula conocidos como Cinderella. También se descubrió un esqueleto de un ejemplar femenino que induce pensar en un dimorfismo sexual de la especie.
Las excavaciones de R. Leakey en el yacimiento de Koobi Fora (Kenia), han proporcionado la colección más numerosa y completa de Homo habilis. En general, los cráneos de Homo habilis presentan un mayor tamaño del cráneo pero un esqueleto que conserva su forma primitiva.
En África del Sur, en las cuevas de Sterkfontein y Swartkrans se han encontrado restos de Homo habilis con una antigüedad de 1,8 m.a. El predecesor inmediato del Homo habilis sería posiblemente una de las dos especies de Australopithecus que convivieron con él, ya sea el A. africanus o el A. robustus.




  • Homo Rudolfensis
Todos los fósiles atribuidos a Homo rudolfensis proceden de las orillas del Lago Turkana y tienen un rango cronológico entre 1,9 y 1,6 m.a. R. Leakey descubrió en Koobi Fora (Kenia) fragmentos de un cráneo que una vez reconstruido arrojó una capacidad craneana de 750 cm3. A simple vista el cráneo es distinto, tanto en la forma como en el volumen cerebral, al de los australopitécidos. Para algunos este cráneo pertenece al Homo habilis pero para otros es, sin duda, un resto de Homo rudolfensis.
Las características craneales del Homo rudolfensis son: un mayor cerebro y esqueleto facial más grande, acho y plano. El torus está un poco marcado y la mandíbula y los dientes son mayores que en el Homo habilis.



  • Homo Erectus (Asia)
El Homo erectus habría surgido hace unos 1,8 m.a. En la actualidad, se prefiere preservar el término de Homo erectus exclusivamente para designar a los fósiles que desde el Pleistoceno Inferior evolucionaron de forma local en Asia hasta su desaparición en el Pleistoceno Superior. Estos presentan una serie de características distintivas del resto de los fósiles, mientras que en los especimenes de Homo erectus hallados en África actualmente se engloban bajo la denominación de Homo ergaster. Por otra parte, los especimenes europeos de esta especie se asignan ahora a la especie Homo heidelbergensis. 

Los primeros Homo erectus fueron durante varios cientos de miles de años contemporáneos con los últimos Homo habilis del África Oriental, lo que sugiere que este pudiese ser su antepasado inmediato. Los Homo erectus desarrollaron nuevas técnicas que les permitieron adaptarse a nuevos entornos, saliendo de África para poblar zonas tropicales y subtropicales del Viejo Mundo, hace unos 1,8 m.a. Sorprendentemente, permanecieron anatómicamente inalterados hasta hace aproximadamente unos 600.000 años. 

Hace 1 m.a. el Homo erectus fue capaz de emigrar a zonas medioambientalmente más frías de Asia y Europa. Se trata pues de una especie con un nuevo comportamiento: la tendencia a emigrar en busca de nuevos territorios de caza. La larga duración de esta especie, 1,5 m.a., nos permite explicar su difusión por todo el viejo mundo.
Las evidencias más firmes de presencia humana fuera de África son: los 2 cráneos y la mandíbula más o menos completa de Dmanisi (Georgia) en torno a 1,5 m.a., los fósiles de Sangiran (Java) y Modjokerto (Java), con 1,8 m.a. y el yacimiento de Ubeidiya (Israel), con restos de industrias líticas con bifaces, con una antigüedad de 1,5 m.a. 

La caja craneana del Homo erectus es baja, el cráneo es alargado, la frente es huidiza y los arcos supraorbitarios muy pronunciados. El prognatismo está todavía presente, la mandíbula es huidiza y no tiene mentón. Su estatura media debía alcanzar los 154 cm. Y su capacidad craneana entre 850 y 1300 cm3.
Algunos rasgos concretos de los diferentes ejemplares pueden diferir de uno a otro, por lo que en un primer momento, algunos fósiles hallados a mucha distancia unos de otros, fueron catalogados como especies diferentes. En el lenguaje científico se especifican como Pithecanthropus a los ejemplares hallados en Indochina, Sinanthropus a los hallados en China y Atlanthropus a los argelinos.
Homo Georgicus
Estos restos se hallaron en Dmanisi (República de Georgia). Se han encontrado un total de 5 cráneos y decenas de restos postcraneales. Estos restos están muy bien conservados y no tienen marcas, posiblemente trata de una misma familia y murieron de forma abrupta.
Es probable que en Dmanisi hallan coexistido 2 especies distintas, una similar a la africana debido a sus rasgos primitivos y otra con rasgos que se asemejan más al H.erectus o H. ergaster. La industria lítica encontrada en la zona, se sitúa entre las industrias consideradas como preolduvayuense o modo 0 y las olduvayenses o modo 1. En Europa occidental, se encuentran industrias que siguen teniendo tecnología olduvayense con algo menos de 1 ma como en el yacimiento de Atapuerca.



http://neanderthalis.blogspot.com.es/2009/12/homo-erectus-su-historia.html
  • Homo Ergaster (África)
Entre hace 1,8 y 1,4 m.a. aparecen fósiles en África del Homo ergaster, que presenta un claro aumento en el tamaño del cerebro (800-900 cm3) y el tamaño y la estructura corporal con muchas similitudes a las de la humanidad actual. Los fósiles más antiguos de Homo ergaster proceden de yacimientos cercanos al Lago Turkana y tienen alrededor de 1,6 m.a. Los cráneos encontrados muestran un aumento de tamaño del cerebro, son bajos y con la base del cráneo ancho; presentan un torus supraorbitario bien desarrollado e independizado del resto del hueso frontal por un surco bien marcado; los huesos nasales sobresalen del resto de la cara; el esqueleto facial es menos prognato y los molares son relativamente más pequeños. El fósil más completo de Homo ergaster es el denominado “niño de Turkana”, hallado por el equipo de R. Leakey al oeste del Lago Turkana, en el yacimiento Nariokotome III (Kenia), y tiene una antigüedad de 1,5 m.a.
El Homo ergaster posee un gran cerebro y asociado a él aparece una nueva forma más compleja de utensilios de piedra, el Achelense. Los primeros bifaces se constatan en el registro fósil hace 1,4 m.a. y proceden del yacimiento de Konso (Etiopía).
En el África Oriental, donde se supone apareció el Homo ergaster, se inició la migración hacia los tres continentes, incluida la propia África. En África septentrional, concretamente en Ternifine (Argelia) se encontraron los restos de una nueva especie a la que denominaron Atlanthropus mauritanicus, con una datación de hace unos 700.000 años. En Salé (Marruecos) se encontró un cráneo datado en unos 350.000 años. Estos hallazgos representan los puntos de referencia del llamado grupo arcaico.
Hace unos 150.000 años aparecen algunos especimenes como el que representa el cráneo de Broken Hill (Zambia), la calota craneana de Hopefield (África del Sur), el cráneo de Bodo (Etiopía), con 125.000 años de antigüedad, o el de Laetoli (Tanzania), de una antigüedad de 120.000 años y una capacidad de entre 1200 y 1300 cm3.

Homo Erectus en Asia
Los fósiles de Homo erectus de Asia proceden principalmente de China y de la isla de Java. Los Homo erectus asiáticos se distinguen de los africanos por tener sus superestructuras craneales mucho más marcadas: torus frontal muy desarrollado y recto, hueso occipital más anguloso y con un torus muy marcado, mayor grosor de las paredes del cráneo y de los huesos del esqueleto y bóveda craneal baja.
En Indonesia el primer fósil de Homo erectus fue hallado en 1891 por E. Dubois, creca del poblado de Trinil, a orillas del río Solo. Posteriormente en la isla de Java se han encontrado otros muchos yacimientos con fósiles de Homo erectus entre los que destacan Trinil, Sangiran, Modjokerto, etc, pero muy pocos de ellos han proporcionado industrias líticas. El cráneo de Trinil, con 500.000 años de antigüedad e inicialmente denominado Pithecanthropus erectus, encaja perfectamente con las características generales del Homo erectus y la capacidad craneana fue estimada en 900 cm3. 
La isla de Java ha demostrado ser un importante núcleo de restos fósiles como se ha podido ver en descubrimientos como el del equipo de S. Sartono, que en 1979 descubrió en Sangiran un cráneo con las características de los Homo erectus asiáticos. Su capacidad craneana es de aproximadamente 900 cm3 y su antigüedad de 1,1 m.a. Este resto no apareció asociado a ningún tipo de industria.
El yacimiento de Ngandong fue descubierto en 1931 y en él se hallaron 11 calotas craneanas con unas capacidades cerebrales entre los 1100 y 1300 cm3, datados en unos 50.000 años y pertenecientes a una fase tardía. Los restos del Sinanthropus pekinensis se hallaron por primera vez en una botica china donde se vendían como “huesos de dragón”. A partir de su estudio se dedujo que procedía de un yacimiento situado cerca de la población de Chu- Ku-Tien(actualmente Zugudian), cerca de Pekín.

El cráneo del Sinanthropus tiene una capacidad craneana que oscila entre 850 y 1300 cm3 y la estatura se ha evaluado en 1,56 metros. La datación de los diferentes estratos de la cueva de Chu-Ku-Tien muestra una ocupación continuada entre los 600.000 y 200.000 años. Junto a los restos de sinántropos se ha encontrado abundante industria lítica clasificada como Achelense.
Existen otros yacimientos chinos; en el norte, cerca de Lantian, se localizó el llamado “Hombre de Lantian” con una datación superior a 1m.a., es decir, más antiguos que los de Chu-Ku-Tien. Del yacimiento de Jinniushan procede el único esqueleto parcial hallado en Asia. El yacimiento de Hathnora se encuentra en el valle del río Narmada (India). El cráneo encontrado allí ha sido datado en torno a los 200.000 años y presenta un mosaico de caracteres de Homo erectus y Homo sapiens, con la bóveda craneal más elevada y las superestructuras menos marcadas. Estos restos han sido clasificados en ocasiones como Homo sapiens arcaico y podrían ser poblaciones procedentes del África relacionadas con Broken Hill, Bodo o Ndutu que habrían reemplazado en el continente asiático a los Homo erectus, tal vez cruzándose con ellos; o quizás son el estadio evolutivo final de los Homo
erectus.

  • Homo Antecessor (Europa)
En Europa los yacimientos más antiguos (Gran Dolina, Soleilhac, Isernia la Pineta, Monte Poggiolo) atestiguan la presencia humana en Europa hace 1 m.a. Por lo tanto, en primer lugar los humanos ocuparon el continente asiático y posteriormente Europa.
En 1994 se hallaron en el yacimiento de Gran Dolina de Atapuerca fósiles humanos con una antigüedad cercana a los 800.000 años, demostrando que Europa fue poblada en el Pleistoceno Inferior.
El yacimiento israelí de Ubeidiya cuenta con una amplia serie de útiles líticos como percutores, picos y bifaces achelenses. Los bifaces de Ubeidiya son considerados los más antiguos de Eurasia y probablemente fueron usados por el Homo ergaster entre 1,5 y 1 m.a. Es poco probable que los especimenes de Homo erectus hubieran alcanzado
Europa cruzando el estrecho de Gibraltar, por lo que es más probable que se desplazaran por el Oriente Próximo hace como mínimo unos 800.000 años, ya que en el extremo opuesto del continente ya estaban asentados en esa época.
Los fósiles hallados en la Gran Dolina de Atapuerca tienen rasgos peculiares y exclusivos de una nueva especie denominada Homo antecessor. Esta especie debió surgir en África en un momento posterior a la salida del Homo erectus, es decir, hace unos 1,5 o 1 m.a.



No se conocen Homo antecessor fuera del yacimiento de Atapuerca. La propuesta del equipo de Atapuerca es que las dos poblaciones de Homo antecessor, la supuestamente africana y la europea, habrían evolucionado desde su migración por separado siguiendo caminos diferentes, dando lugar a las dos humanidades, los neandertales en Europa y nuestra propia especie en África. Los rasgos que definen la mandíbula de Homo antecessor tienen un patrón de tamaño y forma intermedio entre dos grupos de Homo, los primitivos y los evolucionados. Se reduce el tamaño de los premolares y molares y los primeros tienen raíces dobles, que es un rasgo primitivo. El cráneo tiene una capacidad superior a los 1000 cm3 y presenta un torus supraorbital con aspecto infantil. 
En Europa existen una serie de yacimientos donde sólo se ha localizado industria lítica, como los yacimientos franceses de Chilhac, con una antigüedad de 1,8-1,5 m.a., o la cueva de Vallonet, donde se han encontrado choppers,
chopping tools.

  • Homo Heidelbergensis
El Homo heidelbergensis sería en Europa la especie antecesora de los neandertales que evolucionaron en este continente en condiciones de aislamiento geográfico y genético durante todo el Pleistoceno Medio. En cambio, los fósiles africanos de esa misma época, muy similares morfológicamente al Homo heidelbergensis, serían antepasados exclusivamente del Homo sapiens.
La posición del último antepasado común de neandertales y humanos modernos corresponde al Homo antecessor. La especie Homo heidelbergensis abarcaría todos aquellos en los que predominan rasgos primitivos. Para los rasgos atribuidos a esta especie podemos establecer tres rangos cronológicos en los que englobar los distintos hallazgos:

1. Entre hace unos 600.000 y 400.000 años.
  • a. El resto fósil más antiguo de Europa es la mandíbula de Mauer, descubierta en 1907 cerca de Heidelberg (Alemania), con una antigüedad de 500.000 años.
  • b. El llamado Hombre de Tautavel con 450.000 años.
  • c. Los restos más importantes, entre los más de 50 hallados por los Lumley, son dos mandíbulas y la parte delantera de un cráneo.
  • d. La mandíbula del yacimiento de Montmaurin en la Dordoña tiene una antigüedad de 400.000 años.
  • e. El occipital y cráneo bastante completo de Steinheim (Alemania)
  • f. También encontramos restos craneales en Swanscombe (Reino Unido), la tibia de Boxgrove (Reino Unido) y los descubrimientos de Fontana Ranuccio y Visiogliano (Italia).

2. Entre hace unos 400.000 y 200.000 años, fecha esta última considerada
como la de la extinción del Homo heidelbergensis. Destacan:
  • a. Los huesos craneales de Blitzingsleben y Reilingen (Alemania).
  • b. El fragmento de pelvis de la cueva del Príncipe en Grimaldi (Italia).
  • c. El occipital de Vértesszollös (Hungría).
  • d. El cráneo de Petralona (Grecia)
  • e. En la Península Ibérica destacan los restos de la Sima de los Huesos de Atapuerca con una antigüedad de 300.000 años (estos cráneos muestran rasgos primitivos que los neandertales no poseen junto a incipientes caracteres neandertales en los huesos temporal y occipital). Los cráneos de la Sima de los Huesos muestran rasgos primitivos que los neandertales no poseen junto a incipientes caracteres neandertales en los huesos temporal y occipital. Eran robustos y tenían gran dismofismo sexual.
3. Entre 250.000 y 130.000 años. En este grupo estarían los fósiles de la última parte del Pleistoceno Medio (desde hace unos 200.000 años) que ya pueden ser considerados verdaderos y completos neandertales.
Destacan los restos encontrados en:
  • a. Biache-Saint-Vaast (Francia) de unos 180.000,
  • b. Lazaret (Francia),
  • c. Ehringsdorf (Alemania) y
  • d. Altamura (Italia).
Parece ser que en los últimos cientos de miles de años se produjo un aumento progresivo de la capacidad craneana y también una evolución de determinados restos óseos que serán típicos en tiempos sucesivos.
La industria lítica más típica del Homo heidelbergensis se ha denominado genéricamente como Achelense según el lugar epónimo de Saint Acheul (Francia). En este conjunto industrial, así como en el Abebillense, aparece la simetría que dará origen a los bifaces, aunque sabemos que los Homo heidelbergensis también fabricaban lanzas de madera.
Otra innovación que se inicia al final de este período es la denominada técnica levallois, que consiste en preparar un núcleo de sílex para poder extraer una mayor cantidad de piezas.
Los representantes del Homo heidelbergensis tenían una estatura promedio en los varones que superaba el 1,70 y su peso excedía los 90 Kg. La mayoría eran diestros, rasgo exclusivo humano que supone la primera evidencia de lateralidad. Esta especie cuenta con la prueba más antigua de un aparato fonador próximo al nuestro.





  • Homo Neanderthalensis
Hace unos 127.000 años, mientras el Homo erectus se estaba extinguiendo, aparece una nueva especie: el Hombre de Neandertal, nombre procedente del yacimiento epónimo del valle de Neander, cerca de Dusseldorf (Alemania). Algunos rasgos craneales de éste son similares a los H. erectus y H. heidelbergensis. 

La bóveda craneana del neandertal es alargada y aplanada, la frente huidiza, el torus supraorbitario muy pronunciado, la mandíbula muy prognata, alargada y sin mentón, el occipital largo y prolongado hacia atrás y hacia abajo donde forma una protuberancia. La capacidad craneana se acerca a los 1600 cm3, superior incluso a la del Hombre moderno, y su estatura media sería de unos 165 cm. El neandertal tenía una columna vertebral idéntica a la del Hombre actual; en cuanto a la robustez de sus huesos, se interrelaciona con los fuertes inserciones musculares debidas a una selección natural de individuos muy resistentes a las adversidades del riguroso clima würmiense.

  • Los Neandertales en Europa
Algunos de los neandertales de comienzos del Pleistoceno Superior (hace unos 127.000 años) son los dos cráneos de Saccopastore (Italia) y el conjunto de fósiles de Krapina, cerca de Zagreb (Croacia). De los neandertales europeos hay que destacar el esqueleto completo y bien conservado hallado en La Chapelle-aux-Saints. El cráneo de este espécimen es voluminoso y la capacidad craneana estimada es de unos 1625 cm3. El arco
supraorbital es espeso y continuo, la frente es huidiza y el aplanamiento de la bóveda craneana es notable.
Posteriormente se encontraron otros restos como los de Le Moustier, La Ferrassie o La Quinta.


  • Los Neandertales de la Península Ibérica
En la Península Ibérica hay bastantes evidencias de neandertales entre las que destacan la cueva de Carigüela de Piñar, cerca de Granada, o la mandíbula de Gibraltar. Estos restos se hallaron asociados a una industria Musteriense y a una abundante fauna característica del Würm II. Además hay toda una serie de restos con una cronología que abarca el final del Pleistoceno Medio.
En Italia aparte de los restos de Saccopastore, destacan los restos del yacimiento de Monte Circeo cerca de Roma. El cráneo de Monte Circeo es muy similar al de La Chapelle-aux-Saints, incluso en la elevada capacidad craneana, pertenece a un Neanderthal clásico de hace 80000-40000 años. Los cráneos de Saccopastore representan una fase arcaica con una capacidad craneana inferior y una antigüedad entre 120000 y 80000 años.

Entre los neandertales de los otros continentes, mencionaremos para el norte de África el conjunto de Djebel Irhoud y Dar-es-Soltan en Marruecos. En la primera estación hallaron en tres cráneos con rasgos similares a los de los neandertales europeos.

En Asia se encuentra la cueva de Shanidar, en el Kurdistán iraquí, sus restos han sido datados entre 70.000 y 40.000 años. El análisis polínico mostró que uno de los cuerpos había sido depositado sobre un lecho de flores muy variadas y vistosos colores. En Teshik Tash, fue hallado enterrado el cráneo de un niño rodeado de cornamentas de carba montés.

En el Sur de China, en la cueva de Mapa, se encontró una bóveda craneana datada en unos 100.000 años de antigüedad, no hallándose ningún útil asociado.


Problemas filogenéticos sobre la transición entre los neandertales y el Homo sapiens

La morfología del esqueleto de los neandertales no es una forma intermedia entre el H. erectus y el Hombre anatómicamente moderno. Algunos caracteres como la robustez de sus huesos sobre todo en el torus supraorbital y del occipital, con la elevada capacidad craneana, son indicios de una tendencia progresiva hacia una especialización muy evolucionada. Además la aparición de los neandertales fue, en términos paleontropológicos, relativamente rápida y en un corto espacio de tiempo el Homo sapiens ocupó su lugar. La estructura del ADN mitocondrial de un neandertal nos muestra que tenían grandes diferencias genéticas con los Hombres modernos. Así pues los
neandertales no han contribuido genéticamente a la humanidad actual.
Las poblaciones de neandertales y el Hombre de Cromañón vivieron simultáneamente en Europa al menos durante 10.000 años. Pero los restos de neandertales son muy escasos.
Sobre lo que les sucedió a los neandertales existen dos opiniones al respecto:


  • 1.- Sostiene que los neandertales no eran una especie separada y que se produjo un mestizaje con los recién llegados Homo sapiens, cuyos genes acabaron por ser los dominantes.
  • 2.- Afirma que los neandertales eran una especie distinta pero que su tasa de natalidad era más baja que la de Homo sapiens, perdieron la batalla por la obtención de recursos y fueron sustituidos por los cromañones, más avanzados culturalmente.

En Francia existen dos yacimientos clave con fósiles humanos que aparecen asociados con industria lítica de tipo chatelperroniense. Uno de estos yacimientos es la cueva de Saint Césaire donde apareció los restos de un esqueleto parcial que pertenece a un neandertal. Se concluye que los autores de las industrias chatelperroniense fueron los neandertales.
En el sur de la Península Ibérica los neandertales perduraron durante 10.000 años tras la llegada de los Homo sapiens al norte de la Península. Los fósiles humanos que se han hallado son muy escasos. J. Zilhao ha propuesto un modelo ecológico, denominado “La frontera del Ebro”, para explicar el largo período de convivencia entre neandertales y Humanos modernos en la Península Ibérica. Establece unas diferencias ecológicas entre el sur y el norte de la Península, cuyo límite coincide con el valle del Ebro, que también actuaría como barrera ecológica para la distribución de otras especies de animales. Según esta hipótesis, los cromañones procederían de un ecosistema eurosiberiano del norte. Los neandertales peninsulares estaban mejor adaptados a los ecosistemas mediterráneos. Pero en la fase más fría del periodo glacial würmiense, el frío se extiende por toda Europa y llega hasta la PI, alterando los ecosistemas mediterráneo y provocando la desaparición de los últimos neandertales.

A pesar del largo periodo de coexistencia no hay ninguna evidencia arqueológica de que las últimas poblaciones neandertales del sur de la Península Ibérica se hubiesen aculturado o de que hubieran adquirido alguna de las innovaciones tecnológicas de los cromañones. El Musteriense pervive, tanto en el sur como en el oeste, hasta hace unos 30000 años; pero una vez que desaparece, la primera industria lítica del Paleolítico Superior que se encuentra en la Península Ibérica es el Auriñaciense evolucionado o el Solutrense.
Los paleoantropólogos establecieron que los neandertales eran una población humana distinta del hombre moderno y se planteó la posibilidad de hibridación entre neandertales y humanos modernos. Sin embargo, la información que aportan los fósiles apuntan a una nula o muy escasa contribución de los neandertales a la genética de la humanidad actual.

Los yacimientos con fósiles humanos y con industria lítica atribuidos a los neandertales pueden resumirse de la siguiente forma:

1) Los Neandertales perduraron hasta hace 30.000 años en algunas zonas de Europa. Estas poblaciones continuaron elaborando industrias Musterienses.
2) En el centro de Francia los neandertales pervivieron hasta hace 34.000 años, realizando un tipo de industria Chatelperroniense, que posiblemente se deba a una aculturación.
3) En Croacia, sobrevivieron algunos neandertales hasta hace menos de 30.000 años.

Esto nos demuestra que la extinción de los neandertales no siguió un modelo geográfico, quedando algunas poblaciones de neandertales aisladas y rodeadas de humanos modernos.
El lugar de procedencia del Hombre moderno se ha de buscar en África o Asia y no en Europa. En África se han encontrado una serie de fósiles como son los de Laetoli, o Bodo, que nos hace pensar en un origen africano. En Israel (Asia) se han hallado gran número de fósiles de entre 50.000 y 40.000 años de antigüedad, con una industria Musteriense, que es característica del H. de neandertal, pero que por sus características físicas pueden ser
interpretadas como puntos de partida en la transición entre H. erectus y H. sapiens.
Algunos de estos restos, tienen características que recuerdan a los neandertales, pero ninguno de ellos se puede considerarse como propio de ellos, ya que estas características también aparecían en los H. erectus.
Los caracteres morfológicos apunta a que el inmediato predecesor del H. sapiens habría evolucionado a partir de un grupo de H. erectus, que habiendo permanecido separado de las otras poblaciones de neandertales asiáticos habrían adquirido en el Próximo Oriente formas nuevas y posteriormente habrían emigrado hacia el Oeste.

En resumen, se puede decir que estos descubrimientos son relativamente recientes y que hasta hace poco se tenía la idea que el H. de neandertal era el único que existía durante el Würm antiguo y aparecía siempre asociado a industrias Musterienses; al final de este periodo desaparece el neandertal y su industria Musteriense dando paso al H. sapiens autor de las industrias del Paleolítico Superior.
Actualmente no se acepta la aparición del Hombre moderno a partir del neandertal y defiende la existencia de un estadio presapiens, cuyo antecesor directo sería el H. erectus presapiens que daría lugar por un lago al H. del Neandertal y por otro al H. sapiens del Paleolítico Superior, antecesor del Hombre actual.





  • El Homo floresiensis
Los primeros restos hallados de este espécimen se encontraron en la Isla de Flores (Indonesia). Su principal característica es su pequeño tamaño físico así como su microcefalia, lo que provocó que se llamara coloquialmente como Hobbit. Uno de los cráneos hallados tiene la frente alta y retrotraída, sin mentón, piezas dentarias pequeñas y varias partes del esqueleto postcraneal así como la pelvis demuestra que se trataba de una mujer de unos 30 años y apenas 100 cm altura, con una capacidad craneana de 380 cm3. Se trata de un H. sapiens en miniatura y se ha debatido si se trataba de un espécimen enfermo, pero parece ser que estaba sano y emparentado genéticamente con el H. ergaster del este africano. Es posible que la insularidad provocara una disminución de la talla al igual que ocurre con otros mamíferos. Estos se alimentaban de elefantes pigmeos, dragones de Komodo y ratas gigantes de la isla. Su industria lítica muy evolucionada similares a las del Paleolítico Superior, aunque existen dudas sobre la capacidad cerebral para crear estas piezas. La cronología establecida para esta especie lo sitúa entre 95.000 y 13.000 años.



  • El Homo sapiens
Aparecen entre 40.000 y 30.000 años, hacia el final del Würm II. Su estatura media es de 1,65 metros, superior a la de sus predecesores. El esqueleto está formado por huesos ligeros y frágiles, desaparece el torus supaorbitario y el pinzamiento occipital. La longitud máxima del cráneo se sitúa hacia arriba al nivel de los parietales. La frente es alta y la visión es ortogonal. La capacidad craneana aproximada es de 1450 cm3. Dentro de estas características morfológicas existen numerosas variedades dando lugar a las distintas razas. Los restos de fósiles son muy numerosos y los hallazgos más importantes corresponden a los tiempos paleolíticos. El resto más antiguo conocido es un esqueleto que apareció cubierto totalmente por una capa de ocre rojo, resultó ser de un varón con una antigüedad de 25.000 años, es decir, del Auriñaciense.

En Francia se hallaron 5 esqueletos humanos en un lugar llamado Cro Magnon (Dordoña). A partir de este momento los hallazgos se multiplicaron.

En las diversas cuevas de Grimaldi (Italia) se han excavado numerosos enterramientos tanto de adultos como infantiles, que proporcionaron suficiente información para definir “el Hombre de Menton”. También se localizaron restos en Eslovaquia, Rumanía, Rusia, Alemania etc


  • Árboles filogenéticos
Actualmente se tiende a diversificar enormemente el árbol filogenético. Se han propuesto dos modelos para explicar el origen de los humanos anatómicamente modernos.

El primero es el modelo multirregional o “en candelabro”. Según este, las antiguas poblaciones del Asia, África y Europa mantienen una continuidad evolutiva y genética con la humanidad actual y son la causa de las diferencias que existen entre los diferentes grupos humanos actuales.
El segundo modelo denominado del “Arca de Noé”, del origen único o de la sustitución postula un origen único en un lugar geográfico concreto para la humanidad actual. 

A partir de ese punto de origen se produce una migración al resto del mundo que reemplaza a las poblaciones anteriores.


A MODO DE COLOFÓN
Nuestra historia es muy breve, estuvimos unos 5 m.a. en África, 1,5 m.a. en Europa y Asia, unos 14.000 años en América y 40 años en la Luna. Desde que el Hombre alcanzó una capacidad craneal considerable, su inteligencia no se ha desarrollado, pero ha adquirido muchos más conocimientos. La especie humana se caracteriza no sólo porque es inteligente, sino porque es capaz de acumular conocimientos: LA CULTURA. Cada avance que se produce en una generación se transmite a la siguiente que a su vez lo enriquece con nuevos saberes y conocimientos.